Exfoliación

Cómo exfoliar la piel

cómo exfoliar la piel

La exfoliación es uno de los pasos imprescindibles dentro de toda buena rutina de belleza que se precie. Si aún no lo haces y quieres saber cómo exfoliar la piel, no te pierdas este post en el que te explicamos todo lo que necesitas saber para hacerlo correctamente.

Las coreanas lo tienen claro: no pueden vivir sin exfoliar la piel. Y es que el exfoliante es uno de los productos básicos que forman parte de su famosa rutina de belleza de 10 pasos. Pero no sólo es necesario exfoliar el rostro, también es importante que hagas lo mismo con el cuerpo.

Usar un limpiador o un gel no basta para eliminar las impurezas y las células muertas que se van a acumulando en la epidermis y, por eso, es necesario que te exfolies 1 o 2 veces a la semana para poder lucir una tez suave, uniforme y luminosa.

¿Quieres saber más? Pues, en este post, te contamos cómo exfoliar la piel, qué tipos de exfoliantes existen y cuáles son sus principales beneficios. Cuando descubras lo que la exfoliación puede hacer por tu tez, ya no podrás vivir sin ella.

¿Cuáles son los beneficios de exfoliar la piel?

La exfoliación tiene numerosos beneficios para el cuidado de la epidermis. Estos son algunos de los más destacados.

  • Limpia la piel en profundidad: El exfoliante elimina las células muertas, las impurezas, el exceso de grasa y las toxinas que se van acumulando en la dermis con el paso del tiempo. Esto evita que los poros se obstruyan y favorece la renovación celular cutánea, algo fundamental para mantener la piel sana y joven.
  • Unifica el tono y la textura: Cuando se acumula suciedad en la epidermis, está más rugosa y tiene un tono cetrino que no favorece en absoluto. Al exfoliar la superficie cutánea, no sólo eliminas la suciedad y desobtruyes el poro; también reduces el aspecto de manchas, cicatrices y otras imperfecciones.
  • Favorece la penetración de los ingredientes: Cuando los poros están limpios, la epidermis tiene más permeabilidad; es decir, los ingredientes pueden atravesar la epidermis y penetrar hasta las capas más profundas. Esto aumenta su eficacia.
  • Ayuda a combatir la celulitis: Como ya hemos visto, el exfoliante elimina las células muertas. Esto hace que los activos lleguen hasta las capas internas de la dermis, favorece la oxigenación de los tejidos y el masaje que se realiza al aplicarlo mejora la circulación sanguínea y el drenaje linfático para eliminar el exceso de líquido.

mujer exfoliando piel

¿Qué tipos de exfoliantes existen?

Aunque los más conocidos son los exfoliantes elaborados a base de azúcar o sal, lo cierto es que, hoy en día, la cosmética va más allá y elabora estos productos con otros activos aún más efectivos. Aquí te mostramos cuáles son los más importantes.

Azúcar

Es uno de los más usados, sobre todo en el caso de las pieles sensibles. El grano es algo más fino y la fricción es menor. Por lo general, es más suave. Además, está enriquecido con aceites y otros ingredientes emolientes e hidratantes que aportan hidratación y alivian la sequedad.

Al exfoliar con más suavidad, se puede usar en la cara y en el cuerpo. Los exfoliantes faciales tienen el gránulo incluso más pequeño para evitar dañar la dermis.

Sal

Es otro de los más conocidos. Se suele usar para exfoliar la piel del cuerpo que es menos delicada que la del rostro. Y es que a pesar de ser un exfoliante muy eficaz que purifica, también es muy irritante y puede producir enrojecimiento, picor e irritación, sobre todo en las más sensibles y reactivas.

El grano es un poco más grueso, por lo que se recomienda especialmente para exfoliar zonas más ásperas como talones o codos.

Enzimático

Es aquel que está compuesto por enzimas naturales de origen vegetal y procedentes de frutas como la piña, el higo o la papaya. Este exfoliante, importado de Japón, es perfecto para las pieles más delicadas y frágiles porque no arrastra la suciedad. Humedece la tez y reblandece las células muertas para que se desprendan más fácilmente.

Eso sí, a pesar de ser muy suave, no significa que pueda provocar alguna reacción alérgica y, por eso, te aconsejamos que, antes de probarlo, hagas una prueba para evitar sorpresas indeseadas.

Alfahidroxiácidos

En este grupo se encuentran ácidos como el salicílico, el glicólico, el mandélico o el tartárico. Aparte de mejorar la textura y el tono de la epidermis, aporta luminosidad y reduce las imperfecciones por lo que es perfecta para el cuidado de pieles mixtas a grasas.

También mejora la hidratación y atenúas manchas, arrugas y líneas de expresión. Que su nombre no te asuste; si eliges el más adecuado, ya no podrás vivir sin estos ácidos que tanto pueden hacer por tu tez.

Cómo exfoliar la piel

Por lo general, el exfoliante se suele usar sobre la piel limpia y mojada y se extiende por todo el rostro o el cuerpo con un masaje con movimientos circulares y ascendentes. Procura hacerlo con suavidad para no frotar en exceso y dañar la epidermis.

A continuación, aclara con abundante agua tibia hasta eliminar todas las partículas y seca bien con una toalla. Para finalizar, aplica tus productos de tratamiento habituales y no te olvides de usar protección solar a diario, después de la crema hidratante y antes del maquillaje.

El exfoliante enzimático, sin embargo, se aplica de otra forma. Se extiende una fina capa en la cara y se deja actuar de 15 a 25 minutos, dependiendo de tu tipo de piel (si es sensible, es mejor que la tengas puesta menos tiempo). Después, se aclara con agua y se seca muy bien.

¿Con qué frecuencia se debe usar?

Aunque se recomienda usar el exfoliante al menos 1 o 2 veces a la semana, la frecuencia de uso dependerá de cada tipo de piel. Por ejemplo, si la tienes sensible, es mejor que lo hagas 1 o, como mucho, 2 veces por semana.

Sin embargo, si es grasa, lo puedes usar hasta 5 veces por semana. Y si es normal tirando a mixta, se recomienda utilizarlo hasta 3 veces.

¿Cómo elegir el exfoliante?

Lo primero que deberías tener en cuenta es qué zona concreta quieres tratar. Y es que la piel de la cara y el cuerpo no tienen nada que ver. La primera es más delicada y suele tener necesidades distintas que la segunda. Por eso, es importante elegir uno para cada caso.

En segundo lugar, es importante que tengas en cuenta cómo es tu piel. Si es sensible, es mejor que optes por exfoliantes elaborados con azúcar e ingredientes emolientes y los enzimáticos.

Si la tienes normal tirando a mixta o incluso grasa, en principio, podrás usar todos sin problema; aunque para combatir el exceso de sebo y reducir las imperfecciones, los más indicados son los alfahidroxiácidos. El de sal es mejor que lo dejes para el cuerpo, eso sí, siempre y cuando no tengas la piel sensible.

La textura, el perfume o el formato son otros de los aspectos que deberías tener en cuenta, aunque, en este caso, la elección variará según los gustos de cada persona. Lo importante es que sepas escogerlo en función de las necesidades específicas de tu tez.

Ahora que ya sabes cómo exfoliar la piel y los beneficios que aporta, es hora de incluir este paso dentro de rutina de belleza, si es que aún no lo has hecho.

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